Prólogo (año 2003)


Las huestes castellanas
El Cronicón se asemeja mucho a las labores del campo, sembrar, regar, abonar, esperar que el sol haga su trabajo y por último, recoger los frutos. 

Aquí también se siembra, procurando que la afición por El Cronión surga desde niños, Que el riego no falte, siendo imprescindible el diálogo con cado uno de los que trabajan en el evento. Abonando, con la Historia tan importante que tenemos y que cada uno sabe transmitir. Y por último el sol, ese que cada uno de los que participan en el espectáculo proyectan para que ustedes que lo ven, sientan en su interior tal sensación y por momentos pierdan la noción del tiempo y del lugar, se trasladen al siglo XI y sean protagonistas de lo que aquí se narra. 


Boda de Sancho III y Doña Mayor
En este décimosexto año de representación seguimos mostrándonos orgullosos de nuestra Iglesia Abacial de San Salvador y de los hechos históricos que aquí sucedieron, pero sobre todo de el lado humano, ese a veces tan difícil de entender y que un año más recogemos como fruto, pues todos estamos interesados en dar a conocer nuestras raíces, invitando a que otros las descubran y adopten como suyas.

El proceso vuelve a comenzar en el mismo instante que termina la representación, pues ustedes son los mejores sembradores con los que cuenta este espectáuculo para seguir dando frutos.